¿Me cuesta tomar agua?: El agua y la hidratación; algunos simbolismos desde una mirada psicoanalítica
10 mayo, 2024 por
L.P. Eduardo Hernández
Generalmente, como psicólogos y psicoterapeutas psicoanalíticos hemos hablado mucho de la importancia de la alimentación y su simbolismo. Los orígenes a los que nos remite inconscientemente como a la relación temprana y a los cuidados recibidos de nuestra figura materna. De los afectos que surgen cuando hay una restricción en el alimento, como la frustración y el enojo que llevan a la reedición de la experiencia del destete en la infancia y las respectivas ansiedades de separación. De las fantasías asociadas al comer que se reflejan en la voracidad e incapacidad para regularnos y tolerar la falta de gratificaciones y que terminan formando parte de nuestro carácter; e incluso sobre su papel fundamental en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad, resultado de su “lugar” como vía de expresión de conflictos psíquicos no comprendidos.

Sin embargo, aunque otros especialistas como los nutriólogos y fisioterapeutas han abordado el tema del consumo de agua y la hidratación para una mejora de la salud física, para el desarrollo de hábitos saludables, para explicar los beneficios para el cuerpo y el organismo. Y por supuesto, de su importancia y necesidad en el tratamiento en VIME para el logro de la pérdida de peso. Poco ha sido el interés de los psicoterapeutas para profundizar respecto a este tema, aunque no ha dejado de llamar nuestra atención.

No es raro escuchar en las consultas que uno de los principales problemas que tienen los pacientes para adherirse y llevar su tratamiento esté relacionado con el consumo del agua. La falta de ingesta suficiente y el rechazo a beberla por distintos motivos, muchos de ellos referidos desde la conciencia como ocurre con la falta de sabor e incluso por el olvido frecuente pese a la necesidad incluso biológica que nos plantea la sed. Los síntomas fisiológicos y las consecuencias debido a la falta de hidratación, muchas veces termina en mareos, dolores de cabeza, calambres musculares y agotamiento físico, por mencionar algunos.

Es frente a este desafío, como especialistas trabajamos en desarrollar distintas estrategias y acompañamos a cada uno de los pacientes a que utilicen todas las herramientas con las que cuentan (alarmas, vasos medidores, agendas, recordatorios, etc.), y gracias a ello algunos de los pacientes resultados favorables en el incremento de la hidratación. Sin embargo, para algunos otros, la historia no es la misma, llevándoles a la constante experimentación de síntomas físicos y por supuesto, al enojo, la frustración y a la desesperación recurrente.

Entonces, ¿por qué se te complica consumir agua? ¿Has hecho de todo y parece que te encuentras en una constante batalla con la hidratación? ¿Qué sucederá contigo que no puedes cumplir con tus requerimientos de líquidos?

El agua es un compuesto químico que al igual que el alimento cumple una función orgánica, sin embargo, comprender la relación que establecemos con ella desde el aspecto anímico nos permite profundizar las distintas representaciones que pueden existir en el mundo interno (sensaciones y afectos), en las fantasías y por supuesto, para el contenido inconsciente de cada sujeto. En este sentido, el agua deja de ser un recurso concreto y la actividad de consumirla o no, deja de ser una conducta meramente observable y medible, para pasar al mundo de los símbolos, de la cultura y de la vida emocional de cada sujeto.

El agua tiene un valor inmenso y complejo para la humanidad, es el elemento esencial para la vida, sin ella no hay posibilidad de existencia, sin el agua no es posible vivir. ¿Por qué evitar incorporar la vida a tu cuerpo? El agua representa limpieza y pureza, muchas veces dando un estatus sagrado. También renovación, fluidez, liberación, fertilidad y abundancia. Representa el origen y la creación, entre otras. Pero también su ausencia representa escasez, suciedad, carencia, impureza, estancamiento, destrucción, sequía y por supuesto, muerte, entre otros.

Y en tu caso,  ¿qué representación inconsciente tendrá el agua que consumes o la que dejas de consumir?
L.P. Eduardo Hernández 10 mayo, 2024
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