Miedo al dolor, miedo al movimiento
19 agosto, 2022 por
L.F. Ismael Netzahuatl
Es cierto que cuando sufrimos dolor causado por una lesión en algún tejido u órgano de nuestro cuerpo, se genera automáticamente una conducta de evitación para no mover la zona afectada. La causa por la que evitamos movernos es por qué hay una inflamación y el cerebro manda la orden de que debemos protegernos. Esto entra en un estado de normalidad y le ocurre a todas las personas, de hecho, esta protección nos facilita un ambiente seguro para resguardar la zona y favorecer la recuperación natural de los tejidos o el segmento dañado.

Aunque algunas veces ocurre que, con el paso del tiempo, el daño físico en el tejido o zona afectada mejora, pero el dolor sigue siendo el mismo. Es un dolor desproporcionado que se puede considerar disfuncional por que ya no va destinado a proteger la zona afectada para ayudar a su recuperación, ya que en esta no existe daño.


Entonces, si la lesión mejora, ¿por que persiste este dolor?

Esto se debe a tener miedo a movernos, es decir, miedo a que se produzca dolor si realizamos algún movimiento, si este es el caso, puede que el dolor no venga directamente de la lesión, si no, del creer que el dolor es un reflejo directo de la zona afectada y que este dolor implica daño. Las consecuencias que puede traer esto son el aumento del dolor debido a las respuestas emocionales asociadas, es decir, si tu crees que “lo mejor que puedes hacer para que no te duela es hacer reposo e intentar moverte lo menos posible y no cargar peso” lo harás por qué piensas que te dolerá si te mueves.


Y ¿qué es lo que ocurre?

Al evitar el movimiento podemos ocasionar cierto nivel de discapacidad ya que renunciamos a realizar actividades que antes podíamos hacer sin problema, simplemente por que creemos que nos dolerá. Este miedo incluso se puede convertir en una hipervigilancia que acaba aumentando mas el dolor.

En personas con miedo al movimiento debemos encontrar que factores pueden estar influyendo en su problema real. Las experiencias previas, el aprendizaje o los aspectos psicosociales son factores bastantes decisivos en como reaccionamos ante el dolor.

Es por eso que debemos enfocarnos en una recuperación no solo física, si no, también cognitiva, emocional, social y cultural. Por lo que debemos “DESAPRENDER” y convencernos de que, lo que menos nos conviene es no movernos. De esta forma evitamos la aparición de dolor crónico, demostrando que el movimiento no es un enemigo, al contrario, puede ser un gran aliado.  

Es importante que logres identificar, si tu estas pasando por una situación muy similar a la descrita, ya que esto podría limitarte en el desarrollo de tus actividades cotidianas y por su puesto con tu ejercicio, es importante identificarlo y empezar a trabajar con una modalidad terapéutica que te ayude a contrarrestar este problema.


Especialista

Ismael Netzahuatl

Fisioterapeuta

Licenciado en Fisioterapia, egresado de la Universidad Tecnológica de México (UNITEC), enfocado en ejercer de manera apasionada y profesional su carrera para así poder brindar una mejor calidad de atención, con trato digno y respetuoso. Siempre con la mejor intención de ayudar a mejorar la calidad de vida de mis pacientes, así como prevenir toda lesión o patología, enseñando buenos hábitos en cuanto a la actividad física y el ejercicio, demostrando que la base del éxito es la disciplina


L.F. Ismael Netzahuatl 19 agosto, 2022
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